Sobre mi blog

A principios del 2008, mi esposo tuvo la fantástica idea de proporcionarme un espacio en su hosting para que yo pudiera administrar mi propio blog.  Sin tener una idea muy clara de lo que implicaba tener un blog, dejé que la corriente del trajín diario y del trabajo me siguieran arrastrando por una vida sin mayores momentos de descanso.  Así que, sin tomar real importancia al blog, me dediqué a otros asuntos y olvidé el tema por 365 días (o más).

Como quiera que poco después de cumplir el año de casados salí embarazada, fui dándome cuenta de que mis prioridades y forma de pensar iban cambiando.  A veces una cae en el ritmo exigente del trabajo y no puede darse tiempo para sentarse a reflexionar, a leer, a escribir alguna carta (o texto que NO esté relacionado con el trabajo) o a simplemente “darse un respiro”.  Pero ahora, sabiendo que llevaba un ser en mi interior, empecé a tomar otras actitudes y hasta dejé de tomar riesgos innecesarios que antes no dudaba en tomar (intentar ganar a los carros al cruzar una pista, subirme al techo de mi trabajo usando una escalera de tijera, subir sobre taburetes para ponerme a colocar tarugos y clavos en las paredes, tomarme algún traguito de más, etc.).

Podría decirse que, gracias a mi descanso pre-natal (el cual me encuentro disfrutando actualmente), recién he podido retomar una antigua costumbre que había dejado de practicar hacía muchos años:  escribir y volcar pensamientos o experiencias de manera libre.

Hasta que el tiempo y las circunstancias me lo permitan, este blog será como un “diario personal” pero abierto al público, en el que iré relatando sucesos o experiencias de mi día a día; especialmente, tomando como punto de inicio esta época previa al nacimiento de mi primogénito, que trae novedades por doquier.

17.feb.09