Un descansito “antes de”
Sin haber sido realmente planificado, resulta que Maki y yo pronto seremos oficialmente papitos de Daniel (lo somos de manera extraoficial desde hace más de ocho meses atrás). ¡Vaya experiencia la que nos espera! Estos días me estoy dedicando a descansar en casa, mientras lavo ropita talla “0″, armo -con mucha dificultad- la cunita que usará mi hijo (es que usa un tocuyo tupidísimo y hay que atravesar cuatro capas superpuestas de tocuyo con 10 inmensos y gruesos imperdibles), lavo otros utensilios y juguetes, preparo las maletitas (al menos de Daniel y de la mami), etc. Así de a poquitos, Maki y yo hemos ido completando al menos lo básico para poder recibir a nuestro “chatito” en casa. Pero claro, todo eso no lo hubiéramos podido hacer solos, si no fuera gracias a la invalorable ayuda de la familia y las amistades.
Normalmente adicta al trabajo y lidiando con sentimientos de culpabilidad cada vez que tomaba vacaciones, ahora estoy descansando de manera obligada. Y me cayó a pelo, porque ahora sí tengo tiempo para mí, para el hijo que pronto vendrá, para el esposo, para la casa, para planificar tantas cosas y para dedicarme a escribir estas líneas.
Es gracioso cómo las personas que nos rodean nos dan sugerencias acerca de cómo afrontar las primeras semanas o meses del nacimiento. Coinciden todos en decir: “Duerme ahora todo lo que puedas, porque luego ya no podrás”. En realidad, eso es algo que nos tocará vivir en su momento, así que dentro de poco lo podremos saborear (aunque yo le echaría un poquito de leche condensada para endulzar esos momentos).
De todas formas, para una pareja de esposos que seremos padres primerizos, la venida del primer hijo (o hija) trae mucha incertidumbre, dudas y temores. Sólo espero de él que sea un Danielito sano y bien formado en valores para que sepa valorar aquello que la vida pueda brindarle. Y de nosotros los padres, espero que podamos ser buenos guías y grandes amigos de Daniel. Seguramente seguiremos recibiendo consejos sabios de padres más experimentados. ¡Bienvenidos serán!
